Una semana más empieza, hoy no
teníamos blogs que leer así que comenzamos la clase realizando de nuevo el
juego que llevamos a cabo el jueves donde debíamos responder preguntas acerca
de las cuatro lecturas que trataban temas como los tipos de pensamiento, qué es
la investigación cualitativa, metodologías para cada tipo de investigación,
entre otros. Volvimos a hacer este ejercicio porque María José no había podido
estar el viernes para el parcial así que esta sería una de las notas que
valdrían por ese examen.
Sufro de miopía desde los diez
años, así que como me había quitado las gafas, no pude ver en un primer momento
que antes de escribir mi nombre de usuario debía introducir el pin de la sala
de juego, razón por la cual fui la última en inscribirme, haciendo esperar a
todos. El juego comenzó y me di cuenta eran las mismas preguntas del jueves
pero en vez de apurarme a responder me detuve a observar como respondían mis
amigos y a animarlos, ya que otro incentivo de la actividad era la adición de
décimas a la nota del examen de los cinco estudiantes que quedaran en los
primeros puestos, como lo hicieron María Alejandra y Samuel, que mucho habían
estudiado. Una vez terminado el juego volvimos a retroalimentar nuestra
experiencia a través de unas herramientas que el juego brinda como escalas con
caritas expresando diferentes sentimientos y otra con estrellas. Sebastián nos
hizo saber su perspectiva frente a los resultados obtenidos esta vez, la cual
era positiva y hacía énfasis en el progreso nuestro sobre la interiorización de
los conceptos.
Luego era hora de la primera
exposición del curso, esta sería acerca de la etnografía, uno de los métodos
utilizados en la investigación cualitativa para el levantamiento de datos. Una
de las cosas que más me gustó de lo dicho por la expositora fue que este era un
método donde se requería de tiempo y rigor, es decir, realizar una buena
etnografía implicaba que el investigador se metiera de lleno en su caso de estudio
para poder obtener los mejores datos posibles. La presentación término con un
video de TED donde una de las premisas principales era que utilizando este
método se debe ser muy observador y detallista para logar ver la complejidad
del contexto e identificar situaciones que no son evidentes para aquellos que
viven dentro de él.
Sebastián prosiguió a mostrarnos
unos ejemplos de etnografías que otros estudiantes habían hecho y otra que
había escrito un estudiante de la universidad de los Andes. Esta última fue leía
al principio, era sobre los paseos de olla y el apartado que conocimos hacía
énfasis en el papel del perro callejero dentro de este ritual colombiano. De este
texto destaco la manera como escribía el autor y el gran detalle de los gestos
tanto de las personas como de los animales en los cuales centraba su atención.
La segunda etnografía vista era de una estudiante de la Universidad Javeriana,
realizada en esta misma asignatura. Esta etnografía se hizo en base a una
salida al Cementerio central que la autora había hecho con sus compañeras,
logrando llegar a una excelente descripción no solo del espacio como tal sino
del ambiente y los sentimientos que ella vivió durante su visita a este concurrido
por personas rindiendo homenaje a sus familiares y otras a grandes personajes
de la historia colombiana. Sin embargo también encontraron evidencias de brujería
que así como fue tenebroso para ellas, también lo fue para mí, no por el hecho del
acto, sino por pensar en las personas cuya única respuesta a los problemas son
las prácticas de “magia negra”.
La última etnografía también la
había hecho una estudiante de esta universidad pero su caso de estudio era un poco más polémico, por decirlo de
alguna manera. Ella decidió, junto a otros compañeros, ir a La Piscina, un
establecimiento en Bogotá reconocido por el tipo de servicios ofrecidos por las
mujeres que lo frecuentan. Aunque su relato empezó describiendo el ambiente del
lugar y la postura de los hombres allí reunidos, ella se interesó más por la
historia de una de las jóvenes. Junto a su grupo fueron a la casa de Camila, la
trabajadora sexual, quien abrió su corazón y les contó su difícil historia de
vida aunque apenas tuviera 21 años, con esto, las conclusiones de la autora estaban
dirigidas más hacia el aspecto humano y sensible, lo cual el profesor recalco
una vez se terminó de leer el texto.
Los últimos minutos de clase me
quedé pensando sobre el comentario de Sebastián acerca de nuestro papel como
investigadores en otros proyectos realizados anteriormente, donde pudimos haber
olvidado que aquel grupo o persona con la que trabajamos también es un humano y
así como ellos o él nos ayudaron en el desarrollo de nuestra labor, deberíamos pensar
en su bienestar y preocuparnos por su experiencia. Creo que con el afán de la universidad
en algún momento podemos dejar de lado este detalle, razón por la cual pretendo
aplicarlo en otras instancias que se presenten en un futuro como en la salida
que debo realizar antes del siguiente martes. El diseño industrial se alimenta
y crece a partir de aquellos para quienes se desarrolla un proyecto, pero es
importante que más allá de ver si la silla tiene la altura debida para un niño
de cinco años, se tener en cuenta su reacción frente a sentarse en ella, que
siente y por qué. Este enfoque es relativamente nuevo en nuestra profesión. Donald
Norman con el diseño emocional, es uno de los expositores más reconocidos en
este tema del vínculo transcendental entre los usuarios y los objetos, por lo
que considero es el enfoque del futuro para mi profesión. La funcionalidad ya
pasó a ser un elemento inherente en un diseño, o al menos así debe ser, y la búsqueda
de la conexión emocional es lo que prima o primará. Con esto dicho, es necesario
que los diseñadores/investigadores a la hora de hacer comprobaciones y pruebas
de usabilidad, tomemos en cuenta qué siente nuestro usuario para así, generar
la mejor experiencia posible.
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