miércoles, 22 de junio de 2016

Martes 21


Eran las 11 de la mañana otra vez y mis amigos y yo entrábamos de nuevo al salón 102 del edificio Barón, listos para aprender un poco más acerca de la investigación cualitativa. Como de costumbre comenzamos leyendo los blogs de algunos estudiantes, el que más me llamó la atención fue el de María José no sólo por su crítica al regionalismo sino por su manera de expresarse y describir lo que había presenciado en su viaje con metáforas y símiles que hacían la lectura más amena e interesante de leer.

Posteriormente se realizaron las exposiciones agendadas, María Alejandra y yo seríamos las primeras en presentar. Nuestro tema era la etnografía virtual la cuál es muy similar a la etnografía clásica pero se mueve dentro del mundo virtual, en la Red o el Internet. Al finalizar, Sebastián hizo un pequeño ejercicio de etnografía virtual el cual consistía en mirar el número de visitas que habían tenían nuestros blogs y la ubicación de aquellos que habían revisado las entradas para entender como ciertos datos que solo se pueden obtener en la Red, permiten describir grupos específicos gracias a los patrones de interacción interpretados con la interpretación de un like o una vista. A continuación era el turno de otra compañera quien expuso acerca de la fenomenología y la definió como la descripción de una experiencia para poder explicar fenómenos dados a la conciencia permitiendo explicar los significados de la cotidianidad.

Aunque habían otras presentaciones por ver, Sebastián decidió mostrarnos un video sobre YouTube y cómo el internet permite convertir cierto contenido en una tendencia mundial haciéndolo viral. Este video fue muy interesante e ilustrativo, sobre todo por como “desenmascaraba”, por decirlo de alguna manera, el gran poder de un video sobre las masas revelando lo vulnerable que somos frente a la información que consumimos ya que, especialmente en la Red, no es fácil confirmar la veracidad de aquello que vemos, leemos o escuchamos y muchos menos, la identidad de los autores o productores de ese contenido. Mencionaban el caso de ‘Lonelygir15’, un video blog hecho en el 2006, por quien todos al principio creían, era una adolescente común y corriente hablando de su vida desde su casa, para al final descubrir que era una estrategia de una empresa dedicada a representar actores para enganchar a los espectadores al personaje de esta joven niña, terminar de forma drástica la serie y sacar un DVD de una película con ella como protagonista. Esta historia me impactó mucho ya que en mi mente el uso del internet para crear este tipo de acrobacias publicitarias había surgido hace cinco o seis años, pero como lo demuestra el ejemplo, viene desde mucho más atrás.


Una de mis mayores preocupaciones es la idea de estar siendo controlados por toda la información recibida en la era digital, especialmente los jóvenes, principales usuarios de la Red. Lastimosamente, sé que es una realidad y no una idea, un nuevo mecanismo de las “sociedades de control” de Deleuze para observar todos nuestros movimientos pero no solo para vigilarnos sino para sacar provecho y ganar dinero. Quienes permiten la vigencia de este fenómeno, a consideración mía, somos nosotros mismos, los consumidores. Hemos olvidado lo realmente importante razón por la cual accedemos a contenidos superficiales y vagos donde solo buscamos diversión o esparcimiento, olvidando que las herramientas propias de las nuevas tecnologías permiten a la comunidad unirse y generar cambios más allá de una protesta. Todo el video visto en clase mostraba el tipo de cosas que lograban hacerse virales, videos de niños jugando, bailes y canciones pegajosas y la excepción, Obama, demostrando que, así como el actual presidente de los Estados Unidos pudo utilizar esta plataforma para ganar las elecciones, la sociedad, la puede adoptar como un instrumento de cambio. No obstante y con total consciencia de no haber cumplido hasta el momento el papel que quisiera como usuaria de internet, creo que aún podemos hacer grandes cosas a través de este medio, no sin antes olvidarnos de las barreras de género, nacionalidad, raza, etc…, para dejar de ponerle más atención a una mujer despechada que para el tráfico para exponer a su infiel marido que a las injusticias de nuestro país o del mundo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario