Eran las 11 de la mañana otra vez y mis amigos y yo
entrábamos de nuevo al salón 102 del edificio Barón, listos para aprender un
poco más acerca de la investigación cualitativa. Como de costumbre comenzamos
leyendo los blogs de algunos estudiantes, el que más me llamó la atención fue
el de María José no sólo por su crítica al regionalismo sino por su manera de
expresarse y describir lo que había presenciado en su viaje con metáforas y
símiles que hacían la lectura más amena e interesante de leer.
Posteriormente se realizaron las exposiciones agendadas,
María Alejandra y yo seríamos las primeras en presentar. Nuestro tema era la etnografía virtual la cuál es muy
similar a la etnografía clásica pero se mueve dentro del mundo virtual, en la
Red o el Internet. Al finalizar, Sebastián hizo un pequeño ejercicio de
etnografía virtual el cual consistía en mirar el número de visitas que habían
tenían nuestros blogs y la ubicación de aquellos que habían revisado las
entradas para entender como ciertos datos que solo se pueden obtener en la Red,
permiten describir grupos específicos gracias a los patrones de interacción
interpretados con la interpretación de un like
o una vista. A continuación era el turno de otra compañera quien expuso acerca
de la fenomenología y la definió como la descripción de una experiencia para
poder explicar fenómenos dados a la conciencia permitiendo explicar los
significados de la cotidianidad.
Aunque habían otras presentaciones por ver, Sebastián decidió
mostrarnos un video sobre YouTube y cómo el internet permite convertir cierto
contenido en una tendencia mundial haciéndolo viral. Este video fue muy
interesante e ilustrativo, sobre todo por como “desenmascaraba”, por decirlo de
alguna manera, el gran poder de un video sobre las masas revelando lo
vulnerable que somos frente a la información que consumimos ya que,
especialmente en la Red, no es fácil confirmar la veracidad de aquello que
vemos, leemos o escuchamos y muchos menos, la identidad de los autores o
productores de ese contenido. Mencionaban el caso de ‘Lonelygir15’, un video blog hecho en el 2006, por quien todos al principio
creían, era una adolescente común y corriente hablando de su vida desde su
casa, para al final descubrir que era una estrategia de una empresa dedicada a
representar actores para enganchar a los espectadores al personaje de esta
joven niña, terminar de forma drástica la serie y sacar un DVD de una película con
ella como protagonista. Esta historia me impactó mucho ya que en mi mente el
uso del internet para crear este tipo de acrobacias publicitarias había surgido
hace cinco o seis años, pero como lo demuestra el ejemplo, viene desde mucho más
atrás.
Una de mis mayores preocupaciones es la idea de estar siendo
controlados por toda la información recibida en la era digital, especialmente
los jóvenes, principales usuarios de la Red. Lastimosamente, sé que es una
realidad y no una idea, un nuevo mecanismo de las “sociedades de control” de
Deleuze para observar todos nuestros movimientos pero no solo para vigilarnos
sino para sacar provecho y ganar dinero. Quienes permiten la vigencia de este fenómeno,
a consideración mía, somos nosotros mismos, los consumidores. Hemos olvidado lo
realmente importante razón por la cual accedemos a contenidos superficiales y
vagos donde solo buscamos diversión o esparcimiento, olvidando que las herramientas
propias de las nuevas tecnologías permiten a la comunidad unirse y generar
cambios más allá de una protesta. Todo el video visto en clase mostraba el tipo
de cosas que lograban hacerse virales, videos de niños jugando, bailes y
canciones pegajosas y la excepción, Obama, demostrando que, así como el actual
presidente de los Estados Unidos pudo utilizar esta plataforma para ganar las
elecciones, la sociedad, la puede adoptar como un instrumento de cambio. No
obstante y con total consciencia de no haber cumplido hasta el momento el papel
que quisiera como usuaria de internet, creo que aún podemos hacer grandes cosas
a través de este medio, no sin antes olvidarnos de las barreras de género,
nacionalidad, raza, etc…, para dejar de ponerle más atención a una mujer
despechada que para el tráfico para exponer a su infiel marido que a las
injusticias de nuestro país o del mundo.
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